TEATRO SORPRENDENTE FEDERICO HERRERO NICOLÁS FRANCISCO HERRERO DIRECTORES

10.10.2016 15:39

Por otro lado, el contexto normativo y los avances legislativos, han sido uno de los mayores estandartes para sentar las bases para la consecución real de la igualdad en el mercado laboral, una realidad cada vez más avanzada, pero lejos de lo que todavía supone la igualdad efectiva.

Pese al lugar prioritario que ha ocupado la igualdad de oportunidades y los discursos que han favorecido y apoyado políticas de empleo igualitarias, siguen presentes conceptos relacionados con la desigualdad en el ámbito del empleo.

Desde esta perspectiva es necesario incorporar un nuevo planteamiento para superar estos enfoques sesgados y diseñar estrategias que permitan analizar las realidades laborales con un enfoque de género de cara a favorecer la igualdad de oportunidades.

Hacer un análisis del mercado de trabajo para los artistas de la actuación implica conocimientos e intercambios de información con su maestro y compañeros de equipo.

Si trabajamos sólo para producir resultados externos, sólo hacemos.

Federico Herrero y un interesante comentario: si trabajamos para interiorizar lo que hacemos, y quedarnos con la operación en nosotros, estamos trabajando de verdad porque estamos obrando, interiorizando lo que hacemos.

Hablo del trabajo en sí mismo como un despliegue de energías humanas para producir bienes o servicios, con o sin valor económico, en cualquier campo de la actividad, y con miras al perfeccionamiento personal y social.

El trabajo como ley de vida de toda persona: aprender a trabajar para vivir.

Prepararse para la vida es formarse bien (trabajo formativo) para ejercer una profesión (trabajo productivo).

La persona tiene por misión construir el mundo y esto lo consigue trabajando.

El trabajo expresa una relación de dominio frente al mundo, distinta de la relación de coordinación o convivencia con los demás.

Lo importante es dejar claro que el trabajo exige una actitud determinante, decidida, inteligente y activa, que compromete a la persona con lo que hace, con quienes trabaja, y para quienes trabaja.

El trabajo no es un fin en sí mismo, tiene valor de medio y por eso la persona puede hacer de él un instrumento de perfeccionamiento y de realización personal.

El trabajo es acción creadora, no pasiva o receptiva.